Los villaclareños desfilaron unidos este 1ro de mayo.
Este Primero de mayo tembló la tierra en Villa Clara, en un verdadero “sismo de amor, colorido, alegría y reafirmación de un pueblo trabajador que en la Plaza Ernesto Che Guevara de Santa Clara, volvió a ratificar sus compromisos de continuar edificando una nación más próspera y eficiente".
En la presidencia se encontraban presentes Julio Ramiro Lima Corzo, miembro del Comité Central de Partido y su primer secretario en el territorio, Ulises Rosales del Toro, Vicepresidente del Consejo de Ministros, y Yuniaski Crespo Baquero, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas, así como Jorgelina Pestana, presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular.
“Yo creo que lo más resaltante ha sido la disciplina, compactación y el entusiasmo en correspondencia con la idea que nos dijo Raúl en el XX Congreso obrero. Este día “tembló la tierra”, expresó Rosales del Toro.
Entretanto, la máxima dirigente de la UJC en el país encomió el protagonismo de las nuevas generaciones. En declaraciones a esta emisora CMHW expresó una vez concluida la marcha: “Es una muestra más de lo que pueden hacer los jóvenes, es la continuidad revolucionaria que de manera natural se produce en Cuba”.
Más adelante resaltó: “Mientras en el mundo, muchos trabajadores luchan por sus derechos, nosotros estamos en celebración, y eso es lo que pensamos: voluntad, firmeza, fidelidad al legado de nuestros padres y abuelos, la voluntad de ser buenos trabajadores, y la respuesta contundente a la agresión subversiva que se sufraga desde el exterior para confundir, sobre todo a los jóvenes.
Yo fui de las que lo busqué mucho en la Plaza de la Revolución, para decirle, Fidel: Mire a mi hijo, ya es un hombre, está desfilando con la Escuela Interarmas Antonio Maceo....me corrieron lágrimas de emoción cuando lo vi marchar con su arma por delante de la presidencia y no me faltaron deseos de gritar...!!!! Ahí marcha mi hijo, un Maceo de la artillería al servicio de la Revolución Socialista!!!!. Su abuelo Agripino Cruz estaría muy orgulloso de él. Me sentí Mariana Grajales en ese instante cuando le dijo a Marcos Maceo el más pequeño de sus hijos... Y tú empinate que ya es hora que te incorpores al campamento.
Cuando viajas a la capital y si por casualidad lo haces en un auto con matrícula del interior del país, ni se te ocurra ir despacito por una vía rápida o doblar indebidamente, porque acto seguido vas a escuchar a puro pulmón
guajirooo.
Les escribo para contarle de una madre que por segunda vez se decidió a traer al mundo un hijo, 16 años después del primero. Ya no es tan joven, tiene 38 años y además de ser hipertensa es asmática. Al llegar al 6to mes de su embarazo comenzó a subirle la presión y hubo que internarla en un hogar materno de la ciudad de Santa Clara el día 22 de septiembre del 2007, a ello se unió la pérdida de su madre, el 26 del propio mes tras una complicación cardiovascular. Egresó el 26 de noviembre con 8 meses de gestación En todo ese período, pudo ver a su bebe a través del ultrasonido en 6 ocasiones. Recibió tratamiento por ausencia de hierro y hemoglobina muy baja. Además alimentación balanceada con proteínas y dieta reforzada 4 veces al día y la visita diaria de la doctora Marlen. El día 28 de noviembre, luego de egresar del hogar materno, tuvo que ser trasladada para el Hospital Ginecostétrico Mariana Grajales de Santa Clara a una sala de cuidados perinatales con la tensión en 150 con 120. La futura mamá estuvo a punto de perder su criatura en aquella tormentosa mañana. Luego de la inmediata atención del personal de dicha sala, el 18 de diciembre del 2007, nació adelantado por intervención, tras una rápida cesárea hecha por la doctora maría Elena, el pequeño Alejandro Agripino Menéndez Cruz con 8,10 libras de peso. Felizmente también coincidió con el cumpleaños de su papá Ernesto Menéndez Olmos, quien celebro la llegada de su segundo hijo a las 5 y 30 de la tarde. En el momento en que redacto esta historia muy real, Alejandro Agripino pesa ya 10 libras y goza de excelente salud al igual que su mamá. Al salir del hospital agradeció a todos lo que estuvieron al tanto, se preocuparon y ocuparon por la llegada feliz de Alejandro y lo único que la entristeció, fue la ausencia de su madre Maria Magdalena recientemente fallecida. Nadie, absolutamente nadie, le preguntó por su cuenta de seguro médico, ni le extendieron una larga lista de costo por estancia en la institución ginecostétra. No le cobraron los 350 dólares por día que costó su cama en la sala de cuidados perinatales por espacio de 24 días. Los medicamentos valorados en más de mil dólares incluyendo los equipos de electromedicina que tuvo permanente en su sala, y las vacunas que le pusieron a Alejandro acabado de nacer, jamás fueron cobrados. Solamente ofreció en la puerta del hospital santaclareño, los agradecimientos por permitirle traer al mundo a un niño con salud y de haber nacido en Cuba. Pudiera contarles mucho más, pero el llanto de Alejandro me hace despedirme de ustedes, debo "dar el pecho a la situación. Se los cuento por experiencia propia. Saludos a todos, Bolivia Tamara Cruz Martínez; (Madre de Alejandrito.)