Tania: Eterna mujer guerrillera.

¿Cómo sería Tania con 74 años, me pregunto? Tal vez su cabello ya no luciría rubio claro y sí lo acompañarían los colores del tiempo, el implacable. Tuviese las manos callosas de cultivar en su huerto añorado o por asistir a los trabajos voluntarios con su inseparable acordeón. Por eso a veces miro a aquella mujer campesina, integrante de una cooperativa en Santa Clara, y allí descubro en las suyas, las laboriosas manos de Tania.
No se le hubiese escapado un detalle, en el trabajo diario, en los compromisos ineludibles, experiencia, discreción y entrega. Tras una agenda cargada de tareas de primer orden, de esas que solo conocen las mujeres combatientes de la seguridad del estado y que al igual que Tania, la patria protege sus pétalos para en silencio enfrentar las espinas
Una mujer villaclareña habla hoy en su delegación, y lo hace sin bajar la cabeza, mira directo a los ojos y allí descubres el alma de aquella joven sencilla y humilde con tono extranjero, ella hizo suya tres patria, Alemania, Argentina y sus restos descansan en tierra cubana.
Con cuanto cariño Nadia Bunke su querida madre recibió el diploma de Licenciada en Periodismo que le otorgó la Universidad de La Habana posmorten, a su hija Haydee Tamara. Fue la carrera amada que no pudo concluir antes de partir a Bolivia. Tras sus huellas reporteriles, van muchas cubanas, estudiantes, profesoras colegas todas de hoy y siempre, ellas en sus labores diarias emprende nuevos retos periodísticos y alzan su voces en la radio cubana y con dignidad lo hace también en nombre de Tamara.
¿Cómo sería Tania con 74 años, hoy me pregunto?
Sería como nosotras mismas, las mujeres nacidas en esta tierra de hoy que no claudican, que se empinan ante lo imposible, se levantan después de una caída, aunque el golpe duela, esa que besa a su pareja en la puerta como si fuese el último labio con labio de sus días, la que defiende a sus hijos y su bandera. Así era ella, la joven de hace medio siglo, muchacha siempre en la historia.
Hay un sitio hoy en la Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara en Santa Clara, donde la flor que amaneció allí, luce diferente, el rostro tallado en la roca es el de una mujer la única de la guerrilla caída en Bolivia, Haydee Tamara Bunke Bider.
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